“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” 1 Pedro 5:8


Desde el momento que Cristo entro en tu vida, tu estatutos cambio, antes sin Cristo no eras una preocupación para El, pero con Cristo en tu vida te has vuelto alguien peligroso para el diablo. El potencial que esta en ti es mayor que todo el infierno junto. Por lo tanto ahora tienes un enemigo que busca dañar y destruir tu vida cristiana. De hecho la biblia nos avisa que el diablo esta como un animal acechándonos para sacarnos del camino y desanimarnos en nuestro andar con Dios.

El error según C.S. Lewis apuntas a dos elementos: (1) Considerar al diablo con excesiva seriedad, es decir darle mas importancia y poder que el que realmente tiene y (2) No considerar al diablo para nada, ignorando sus maquinaciones y no tomar con seriedad su existencia.

Vivimos en una época donde el dinero, el comer, beber y el sexo se han transformado en una meta por si mismos. El apóstol Juan lo definió así en 1 Juan 2:16;

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo“. Las tentaciones del diablo se pueden agrupar dentro de estos tres ítems:

  • – Deseos de la carne: Un anhelo puede ser guiado o sometido, pero el deseo como lo dice Juan aquí tendrá la tendencia a dominarnos. Los deseos de la carne significa ser dominado por los deseos físicos. Obviamente experimentaremos las necesidades físicas normales de cada ser humano, pero ellas no pueden controlar nuestras vidas. No vivimos para comer, o beber o andar en búsqueda de la experiencia sexual del momento.
  • – Deseos de los ojos: Esto significa una vida gobernada por las cosas bellas, una pasión que por ser bellos, verse joven, verse bien. Es decir todo lo que entra por los ojos y que genera impresión sobre los demás. No hay nada de malo en verse bien, pero cuando es una carga o una obsesión no es bueno.
  • – Vanagloria de la vida: Esto tiene relación básicamente con la ambición del ser humano. No es malo tener una ambición regulada por avanzar y desarrollarse, pero cuando esa ambición no le importa el daño que genera ni la forma del como logra lo deseado es malo. No esta bien.

Martín Lutero dijo una vez: “No podemos evitar que las aves vuelen a nuestro alrededor, pero podemos evitar que aniden.”

Esto significa que el diablo nos tentará, generará situaciones o pensamientos en nuestra vida que buscarán los deseos de la carne, de los ojos o de la vanagloria de la vida. Qué hacemos nosotros cuando llegue la tentación es la pregunta. ¿Sucumbiremos a ella o huiremos de ella?. De eso se trata, la decisión Dios la ha dejado en nuestras manos. Tú y yo tenemos la posibilidad de obedecer a Dios o no obedecer a Dios, de caer en la tentación o no caer en ella, es nuestra decisión.

Dios es fiel para guiarnos a toda verdad y para mostrarnos el camino por el cual hemos de andar, solamente debemos aprender a obedecerle, a oír su voz y caminar junto a Él.

OREMOS

Padre te damos gracias porque en cada momento y situación Tú estas con nosotros, aun en el momento de la tentación Tú estás allí. Ayúdanos Señor para aprender a ser lo que es correcto y no tan solo buscar satisfacer mi propia persona. Danos más discernimiento para detectar los engaños del maligno y decidir hacer lo que te agrada Dios en medio de toda situación, gracias Dios por Tu amor y bondad para con nosotros en el nombre de Jesús, amén. [ssba_hide]